Patrimonio cultural de la humanidad
Patrimonio cultural de la humanidad
V. Alvarez/Ditur
Arco trilobulado en la Iglesia de JesúsLas Reduccciones Jesuíticas persisten hasta hoy en diferentes estados de conservación, y se encuentran sobre las márgenes del Río Paraná, habiendo sido implementadas por la Compa¤hia de Jesús entre los a¤os 1587 y 1768. De los 30 pueblos conocidos como Reducciones Jesuíticas, 8 persisten en el territorio paraguayo.
El sistema de vida, político y humano, desarrollado en las reducciones, que reunió a más de cien mil indígenas, se basó en el de comunidad libre, el cual constituyó una de las más importantes experiencias de la época.
Los pueblos se formaban con edificaciones distribuídas alrededor de un gran plaza central. La Iglesia constituía la construcción más importante, así como los colegios anexos a ella, en donde se impartía la instrucción religiosa, los que a su vez, servían de vivienda y de depósitos de alimentos de los Misioneros.
Ocupaban un lugar importante además, la huerta, de donde se obtenían los productos que autoabastecían al pueblo, junto con las estancias, de donde provenía la carne.
El cementerio lugar sagrado para el indígena, las Casas de Indios y la Casa de Resguardo para los huérfanos y viudas (llamada Coty Guazú - Casa Grande), terminaban por integrar el conjunto urbano dise¤ado por los Jesuítas.
En los talleres se desarrollaban diferentes actividades artísticas, religiosas y culturales, como las esculturas en piedra, el tallado en madera, la fabricación de instrumentos musicales, las pinturas y las construccciones monumentales que aún perduran, y que hoy pueden apreciarse en los diferentes museos e iglesias de los pueblos de origen jesuítico como San Ignacio, Santa María, Santa Rosa, Santiago, San Cosme y Damián, Jesús y especialmente en Trinidad, donde las imponentes obras se mantienen casi intactas.
Después de la expulsión de los jesuítas, ocurrida en el a¤o 1768, por orden del rey Carlos III de Espa¤a, las poblaciones de las Reducciones fueron disminuyendo hasta quedar abandonadas.
Hoy, gracias a los trabajos de restauración mantenimiento y protección del entorno natural, Jesús de Tavarangué y Santísima Trinidad del Paraná son consideradas Patrimonio Cultural de la Humanidad, que pueden ser visitadas y apreciadas como testimonio del párrafo de la historia, de América y del Paraguay, que allá se escribió.





