Claudio SalvadorEn la Cuna del Che, capilla de Santa RitaUn proyecto impulsado por el periodista misionero Alberto Mónaca rememora al revolucionario argentino Ernesto ‘‘Che’’ Guevara (1928-1967). El legendario combatiente nació en Rosario (provincia de Santa Fe), pero su primera ni¤ez transcurrió en Misiones, a 140 kilómetros de la Triple Frontera, en un selvático paraje de Caraguatay.
La propuesta de Mónaca cuenta con el apoyo mayoritario de la Cámara legislativa del vecino estado argentino y recibió el beneplácito de los familiares del Che, esposa e hija, que desde La Habana (Cuba) sugirieron la creación de un centro histórico y cultural en la ‘‘cuna del Che’’.
Mónaca defiende la idea de convertir a la zona en una reserva cultural con fines turísticos, económicamente muy auspiciosos considerando la trascendencia mundial de la mítica figura del revolucionario. Consiste en la expropiación de una parcela de 52 hectáreas en el departamento de Monte Carlo, paraje Santa Rita, situado a una hora y media de viaje desde el puente internacional ‘‘Tancredo Neves’’.
Allí un manto de selva paranaense se extiende al Oeste de la ruta nacional 12 hasta besar las costas del río Paraná. No son difíciles de imaginar aquellos primeros pasos del Che, te¤idos de tierra roja y rodeados de la exuberante naturaleza paranaense. Algunos sostienen con entusiasmo que fue en esa temprana etapa de la vida cuando Guevara conoció los desafíos de la selva y aprendió a enfrentarlos, y convivir con ellos, en los diversos escenarios de sus luchas.
Cómo nació la leyenda Ernesto y Celia llegaron a Misiones en 1927 para sumarse a la explotación de la yerba mate silvestre, sostiene Mónaca, poseedor de un importante archivo sobre el Che. Rumores lugare¤os afirman que la pareja planeó la llegada de un ni¤o en la apacible comarca de Santa Rita, si bien a la hora del alumbramiento Celia fue llevada a Rosario, donde existía una atención médica adecuada.
De regreso en Misiones, el peque¤o, llamado Ernesto como su padre, habría sido bautizado en las cercanías de la actual capilla. Lo cierto es que con cerca de dos a¤os (otros dicen siete meses), los padres del Che - Celia de la Serna y Ernesto Guevara Lynch - tomaron otros rumbos, dejando en Misiones, sin saberlo, la semilla de una historia que valdría millones y cuyo aprovechamiento turístico-cultural se estudia actualmente.
El camino de la selva La vida del legendario Comandante, que acompa¤ó como combatiente y funcionario público la revolución de Fidel Castro en Cuba, se apagó violentamente a los 39 a¤os, cuando el ‘‘Che’’, alineado en la guerrilla maoísta fue abatido por una patrulla militar en La Higuera, Bolivia. Era el 9 de octubre de 1967.
El episodio de la recuperación de sus restos óseos el a¤o pasado, treinta a¤os después, es suficientemente conocido. Este hecho no hizo más que avivar el fuego de la leyenda, presente en el mundo entero.
En este polo turístico quedó una selva que lo acunó con su salvaje música de aves, de rugientes jaguares. En ella, los restos de una casa testigo de sus primeras travesuras, donde el Che mamó la ruda vida del monte y comenzó a caminar el peligroso sendero de su destino.
La selva fue para él, comienzo y fin de su existencia.

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