Claudio SalvadorRecurso naturalSalto Encantado esta ubicado en, Misiones, Argentina, cerca de Brasil FronterasLos rios Paraná, Iguazú, San Antonio, Pepirí Guazú y Uruguay desbordaron su cauce en la primera semana de febrero, provocando serios trastornos a la seguridad a bienes de los pobladores costeros, además de un sinnúmero de perjuicios a las actividades turísticas de la bellísima ‘‘tierra pytᒒ de los argentinos.
Mientras las Cataratas del Iguazú mostraban un espectáculo alucinante, la misma vehemencia de la naturaleza provocaba la literal desaparición de los imponentes saltos del Moconá, compartidos por Santa Catarina, Rio Grande do Sul y Misiones. A caprichosa confluencia de los ríos Pepirí Guazú y Uruguay perdio temporatriamente su encanto.
Balnearios, campings y recreos, invadidos por las aguas, debieron ser abandonados por los visitantes, generando desconsuelo y pérdidas no cuantificadas al sector empresario.
Reacción del Paraná El ecosistema se manifiesta de sorprendentes maneras. Muestra su descontento y demanda enmiendas que ponen en evidencia la peque¤ez del hombre ante la Obra Creadora. La fauna ictícola prácticamente dejó de existir; las especies silvestres compiten en espacios naturales reducidos y se modificaron el clima y el paisaje. Quién castiga a quién es la cuestión, Dios al hombre e el hombre a su Hacedor.
El Paraná se comporta con mayor ímpetu. En mayo de 1992, las rutas misioneras quedaron interrumpidas en varios puntos de la RN-12, dejando aislados a varios departamentos cuando los arroyos superaron su implacable avance a pocos centímetros cuando los arroyos superaron el nivel de sus puentes.
En esta oportunidad, las aguas detuvieron su implacable avance a pocos centímetros de la calzada del viaducto que sortea el arroyo Paranai Guazú, uno de los puntos críticos, ubicado a 150 kilómetros de la Triple Frontera. Y comenzaron a bajar, dejando a miles de personas evacuadas a lo largo de la costa occidental de la Provincia.
Cabal información Pero cuando el rio se repliega, persiste en los damnificados una agridulce sensación, mezcla de alivio y desconcierto. Mientras las aguas ceden otra vez terreno a la precaria tranquilidad del ‘‘inundado’’, otra vez cresce la incógnita en la eternamente insatisfecha curiosidad popular.
El ‘‘mito’’ de Itaipú - las hidroeléctricas - o la culpa de los brasile¤os; las grandes lluvias en las altas cuencas; la falta de previsión en Yacyretá y el desequilibrio ecológico, son algunas de los argumentos que, a la hora de justifican, no conforman a quienes apuestan su vida y bienes en moradas ribere¤as.
Sin embargo, todo hace pensar que la conducta del rio no es tan imprevisible como se la hace parecer. Que podrían existir gestiones que don sustento a los fundamentos que se esgrimen tras cada arremetida de las corrientes fluviales. Cual és o fue el descargo de los entes supuestamente involucrados en el manejo de las aquas represadas y en qué medida estos son responsables de los perjuicios que se sospecha ocasionan.
Qué intervención le cupo a las cancillerías de la Región, en resguardo de la seguridad y del territorio que afertan las inundaciones, cada vez más frecuentes. Que futuro, si lo han previsto, espera a los habitantes y los emprendimientos costeros.
Finalmente, quien tiene el poder de modificar la conducta de un recurso natural, também tiene la obligación de responder por sus consecuencias. Es hora de escuchar esas respuestas.Una nueva creciente de los ríos que abrazan a la provincia de Misiones dejó secuelas de desazón e impotencia. La falta de una información que pueda ser interpretada por el sector popular no favorece al proceso de integración social de nuestras fronteras

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