La misión de San Ignacio Miní
Claudio Salvador
Especial para a Folha
Claudio SalvadorFrente de la iglesiaDe los 30 pueblos jesuíticos - guaraníes que componen el corredor de las reducciones del segundo período de la evangelización emprendida por la Compa¤ia de Jesús en esta región (1647-1768), once se encuentran en el vecino Estado argentino de Misiones. Las restantes se reparten entre Paraguay, Brasil (RS) y la provincia de Corrientes.
Cabe se¤alar que las divisiones políticas entre los países surgieron mucho después. En aquellos tiempos, la Província Jesuítica del Paraguay - creada en 1607 - abarca Uruguay, Chile, Bolívia, zonas de Brasil, Paraguay y la Argentina.
La sede provincial funcionaba en la mediterránea Córdoba, mientras que La Candelaria - otra de las misiones de la actual Argentina - era su cabecera administrativa y centro acopiador de la producción excedente, comercializada en toda la cuenca del Plata y el Alto Perú.
Claudio SalvadorFrontispicio
ConvivenciaEstos datos del pasado hablan de la organización de la empresa jesuítica en Sudamérica. De su relación con los aborígenes - sujetos de su cometido apostólico pero al mismo tiempo mano de obra de inmensos plantíos y haciendas -, cuestionable pero sorprendente en cuanto a la estrategia de convivencia aplicada pro los monjes europeos.
Huyendo de la persecución de los esclavistas del asedio de los encomenderos, mas de doce mil almas poblaron aquella nación jesuítica.
No todos los guaraníes besaron la cruz pero, quienes se acercaron al régimen de los padres, fueron protagonistas de un período histórico que puede descubrirse al visitar las ruinas.
Turismo culturalLa misión de San Ignacio Miní (la peque¤a, puesto que San Ignacio Guazú está en territorio paraguayo) es la más visitada de la Argentina.
Ubicada a 250 kilómetros de Foz do iguaçu, este monumento es el fruto de un rescate histórico emprendido en la década del 40 sobre ocho hectáreas de superfície donde pueden observarse importantes vestigios del pueblo.
Claudio SalvadorLa evangelización fue el eje de la obra jesuítica
Más de 250 a¤os no lograron desdibujar una estudiada organización comunal. Los nativos eran paulatinamente incorporados a la vida misionera. Aún hoy pueden obsrvarse una posada y las viviendas de los solteros algo apartadas de las destinadas a las familias constituidas y el cabildo.
Al otro lado de una gran plaza central, formando un solo cuerpo, están la iglesia y los talleres, las aulas y los dormitorios de los misioneros; la cocina y el comedor.
El visitante ingresará al paseo a través de un circuito interpretativo que lo transportará al siglo XVII. A partir de las 20:00 (de miércoles a domingo), acompa¤ados por ingeniosos efectos de luz, los altavoces ilustran sobre el encuentro cultural en la misión.
Conocer las ruinas implica un aporte educativo que no deben pasar por alto las familias de esta región.





