Claudio SalvadorUno de los
extra¤os, el
pavo real, y
otras multicolores
aves habitan en
el lugar. La mayoría de
las especies
fueron
declaradas
monumentos
naturales por
el gobierno
de Misiones
y están
protegidas por
leyes
provincialesCon sus 77 a¤os y muchas ganas de seguir la lucha, Federico Kruse forma un gran equipo con su esposa Mari. Los dos, ayudados por un único empleado, mantienen un zoo de 260 animales en las afueras de la bella ciudad de Monte Carlo.
A siete kilómetros del centro, el ‘‘Zoo-Bal-Park’’ (llamado así porque además cuenta con una reparadora piscina natural) es otra de las interesantes propuestas turísticas de la provincia de Misiones. 58 especies, la mayoría autóctonas paranaenses, son mantenidas en cautiverio en un predio parquizado de ocho hectáreas,
Su funcionamiento fue declarado de interés por el gobierno estadual. Era necesario un hogar cálido para los animales huérfanos, aquellos que son recuperados del cautiverio ilegal o que, heridos o enfermos, circunstancialmente son rescatados por algún poblador y alojados en el zoo.
Don Federico jamás negó hospedaje a un ‘‘bicho’’ del monte. En especial, aquellos que no pueden devolverse a su medio natural por haberse modificado sus hábitos, tienen casa y comida en este ‘‘hotel de animales’’.
Desde julio de 1979, comenzó su zoológico tal vez sin sospechar que hoy contaría entre sus huéspedes con exóticos leones africanos y - próximamente, según anunció - tigres de bengala.
El zoo no cuenta con subvención oficial. Se financia con los ingresos de los turistas y visitantes que encuentran en el paseo una vidriera de la fauna original de la selva misionera.
Grandes gatos como el yaguareté, todo un símbolo; el ocelote y el puma. Ejemplares de zorro, pecarí y tapir; atrevidos monos y multicolores aves, como guacamayos y tucanos, habitan en el lugar. Roedores como el carpincho y la paca. El coatí infaltable, serpientes y caimanes - el yacaré ¤ato - y osos (hormiguero y melero) acrecientan el atractivo. La mayoría de las especies fueron declaradas monumentos naturales por el gobierno de Misiones y están protegidas por leyes provinciales.
Felicia, la harpía Aunque su apariencia no inspira precisamente confianza, Felicia es una de las predilectas de los visitantes. Se trata de una harpía (Harpía harpyja), exponente de la mayor ave rapaz conocida en Sudamérica.
Felicia no está sola. Ella y su enamorado son ejemplares de una especie en peligro de extinción. ‘‘No existen otras harpías en cautiverio en la Argentina, pero sí en Curitiba, San Pablo y Porto Alegre’’, acota don Federico.
El encierro de los animales puede ser motivo de reproche: No obstante, la amenaza del hombre y su fin didáctico y científico, justifican la existencia del Zoo-Bal-Park’’, un refugio de sobrevivientes del reino animal paranaense.

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