Archivo FolhaAborígenes
guaraníes
viven
agrupados
en aldeas
dispersas
en el
territorio
de MisionesEn Misiones, alrededor de cuatro mil aborígenes guaraníes viven agrupados en peque¤as aldeas dispersas en el territorio provincial. Reducidos a peque¤as áreas, en la mayoría de los casos no cuentan con la tenencia legal de sus tierras y luchan por sobrevivir a la indiferencia de los gobiernos.
Desde refugios marginales, impropios para el desarrollo de su milenaria cultura, los mbyá se comunican con la civilización blanca a través de sus artesanías.
Es normal encontrarse con paisanos vendiendo tallas y canastos en las rutas misioneras, especialmente en la región norte¤a, donde se encuentran las comunidades más tradicionales.
Mensaje ecológico La raza guaraní es raíz de la tierra del Yguazú. Un destino prometido, más allá de la cresta de las rugientes cataratas - un lugar sagrado - era considerado en sus creencias religiosas como la probable ubicación de la Tierra Sin Males que anuncia ¥amandú (dios supremo) a sus hijos bienamados.
En permanente vida de adoración, asistida por sus divinidades que nada le hacía faltar, la Nación Guaraní vivió en estas selvas desde el comienzo, cazando y pescando lo necesario.
Esa mística se traduce en su producción artesanal. Comprenderla de esa manera es sin dudas abrirse al mensaje ecológico más intenso en esta época de abuso y destrucción.
Grito de angustia La artesanía guaraní es, más que un adorno, un llamado urgente a la razón, a la conciencia del mundo blanco.
Nos lo ense¤ó Luis Honorio Rolón, cuando desde Puerto Iguazú gritó en sus letras la angustia de sus hermanos mbyá. La nostalgia de la selva perdida que lleva consigo cada figura tallada en yvyrá morotí (palo blanco) por las manos aborígenes. Un cacique nos dijo recientemente: ‘‘... nosotros pedimos las tierras porque ya no tenemos sitios donde pescar y cazar, donde recoger la miel... . Hasta los frutos de los bosques faltan todos. Por todo esto pedimos las tierras, para que pueda sobrar un poco para nuestros hijos, para nuestros elegidos nietos...’’ (Juvenil Sosa, jefe de la comunidad Jejy de El Soberbio, provincia de Misiones).

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