Oscar VásquezReceloMuchos comprarían un cesto para sus casas, pero no apretarían con fuerza las manos de su artíficeEl derecho de los pueblos aborígenes a la posesión y propiedad de las tierras está consagrado por la Constituición Nacional argentina. Sin embargo, las comunidades indígenas continúan viviendo como intrusas en sus territorios originales.
En Misiones existen 42 aldeas mbyá guaraníes. Un informe del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA) - dependiente de la iglesia católica - reveló que 36 de esos asentamientos figuran como ‘‘intrusos’’ en tierras privadas o, calificados como ‘‘depredadores’’ si se hallan sobre áreas de propiedad del estado.
No sólo la falta de actitudes concretas en favor de los derechos indígenas acentúan la marginalidad a la que han sido condenados los mbyá. La comisión trae a la memoria un episodio aún no esclarecido convienientemente y que sumió en la verguenza a los misioneros en 1995. Ocurrió que los pobladores de la aldea ¥amandú, localizada en el valle del arroyo Ku¤a Pirú fueron ‘‘atacados cruelmente’’ por fuerzas estatales, quienes por sorpresa devastaron viviendas y templos, incluso la denominada ‘‘Casa Sagrada’’ de los aldeanos.
El mismo obispo Alfonso Delgado, titular de la diócesis de Posadas, debió concurrir al lugar, ubicado en provencial balbuceada explicaciones que nunca conformaron.
Ignorancia La aldea ¥amandú está nuevamente en su sitio, recosntruida com pobres aportes de los mismos que mandaron a destruirla, arguyendo el pretexto de que se encuentra sobre un área natural protegida. Quienes dieron aquella orden, desconocían tal vez que los guaraníes no depredan sino que coexiten con la naturaleza, la honran en cada uno se sus actos, cazan u pescan lo necesario para sobrevivir y que sus labradores practican una agricultura que podría tomarse como ejamplo de manejo ecológico de suelos.
Mucho menos sabían que, para los paisanos mbyá, el valle de K¤uá Pirú, donde además se encuentra el bello Salto Encantado, es un paraje sagrado para este pueblo indígena, ofrecido a su divinidad ¥amandú, ‘‘padre primero y verdadero’’ del pueblo guaraní.
Un hecho similar, aunque no violento, sucedió ese mismo a¤o en la comunidad Jeji, asentada en tierra tradicional cerca de El Soberbio, cuando esa comarca fue declarada reserva natural y cultural por una ley infringiéndose el derecho aborigen constitucional de participar en las decisiones que los afectaen (Art. 75/inc.17).
DiscriminaciónLas acciones de ENDEPA se han fortalecido en este ‘‘Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas’’ (1994-2004). Sus dirigentes opinan que la lucha junto a los habitantes originários de América conjuga el identidad cultural ‘‘que debe sondearse en aquellos teimpos primigenios.’’
El desarrollo indígena no puede concebirse sin imprimir a la sociedad la tolerancia hacia sus riquezas culturales y el respeto a sus prioridades e intereses. Recientemente, una manifestación en la provincia de Salta, situada en el Noroeste argentino, rechazó la denominación indígena de calles y avenidas de un barrio capitalino.
Así como latenencia real y documentada de las tierras, la educarión bilingue y el respeto de la tradición oral que las comunidades sustentan milenariamente, son cuestiones indispensables, declamads por los gobernantes pero nollevadas aún a la prática en polóticas perdurables.
ENDEPA trabaja activamente con pueblos guraníes, tobas y mapuches; grupos wichi (matacos), iyojwaja (chorotes), niwacle (chulupos), kowlek (tobas), tapy (tapietes y mbyá (guaraníes), entre otros. La entidad tiene su sede en Marcelo T. de Alvear 240 (3500) Resistencia, Chaco. Telefax 0054 (722) 35 348.
-Nota: El térmio ‘‘aboriamérica’’ pertence al desaparecido escritor argentino Juan Carlos Martínez Alva.Mientras persiste su agonía, mucho se habla del reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios. En la Semana Panamericana del Aborigen, ENDEPA renovó su compromiso de luchar por una verdadera reconciliación americana con los due¤os de la tierra

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